Las consecuencias de un segundo terremoto en Lorca de las características del ocurrido el pasado 11 de mayo serían «terribles», puesto que el diagnóstico general de la población es el «miedo, porque han visto peligrar su vida y su situación personal», según ha explicado la vicedecana del Colegio Oficial de Psicólogos de Murcia y vocal de Psicología de Emergencias, Urgencias y Catástrofes, Ángela Ruiz.
Aunque espera que las cosas vayan volviendo a su cauce y se restablezca la normalidad, ha puesto de manifiesto que se trata de «una emergencia de tipo psicológico, ya que toda la población ha sufrido en alguna medida una situación de estrés». En su opinión, la población lorquina «aún no ha conseguido superar la situación que ha vivido y todo es muy reciente, Lorca está en obras y la gente sigue desalojada».
Cuando la media normal para diagnosticar un estrés postraumático son seis meses, Ruiz ha apuntado que en este caso el límite es flexible, ya que «toda la población se ha visto afectada». Pero transcurrido ese tiempo, más o menos, hay que comprobar si los síntomas han ido despareciendo, como si se concilia mejor el sueño, si se recuperan los hábitos normales y el apetito, ya que en caso de no ser así o incrementarse, habría que acudir
a profesionales.
FUENTE: laopiniondemurcia.com
Las consecuencias de un segundo terremoto en Lorca de las características del ocurrido el pasado 11 de mayo serían «terribles», puesto que el diagnóstico general de la población es el «miedo, porque han visto peligrar su vida y su situación personal», según ha explicado la vicedecana del Colegio Oficial de Psicólogos de Murcia y vocal de Psicología de Emergencias, Urgencias y Catástrofes, Ángela Ruiz.
Aunque espera que las cosas vayan volviendo a su cauce y se restablezca la normalidad, ha puesto de manifiesto que se trata de «una emergencia de tipo psicológico, ya que toda la población ha sufrido en alguna medida una situación de estrés». En su opinión, la población lorquina «aún no ha conseguido superar la situación que ha vivido y todo es muy reciente, Lorca está en obras y la gente sigue desalojada».
Cuando la media normal para diagnosticar un estrés postraumático son seis meses, Ruiz ha apuntado que en este caso el límite es flexible, ya que «toda la población se ha visto afectada». Pero transcurrido ese tiempo, más o menos, hay que comprobar si los síntomas han ido despareciendo, como si se concilia mejor el sueño, si se recuperan los hábitos normales y el apetito, ya que en caso de no ser así o incrementarse, habría que acudir a profesionales.